Mi camino en el mundo de las letras comenzó en la Universidad de Málaga, donde me gradué en Traducción e Interpretación.
Aunque la interpretación era mi especialidad, había algo que siempre latía con más fuerza: un amor profundo y riguroso por nuestra lengua.
Esa pasión me llevó a no conformarme. Al terminar, decidí compaginar un Máster en Lengua Castellana y Literatura por la UNIR con el Máster de Profesorado.
Desde entonces, llevo más de un lustro forjándome en las aulas, donde enseñar y aprender se entrelazan hasta volverse un mismo camino.
Tras una enriquecedora etapa en la enseñanza concertada, lo tuve claro: mi verdadera vocación no solo era la lengua, sino el aula pública.